ansietatLa ansiedad es un estado de alerta en el que vivimos amenazados ante un posible peligro y como no hay nada a lo cual temer, comenzamos a tener miedo al miedo, a nuestras propias sensaciones corporales, a las relaciones con los demás, a la vulnerabilidad que sentimos…

La ansiedad es un trastorno del futuro ya que nos dificulta vivir el aquí y el ahora. Desde un estado de ansiedad inventamos un futuro sin salidas ni posibilidades, realizamos interpretaciones catastróficas acerca de lo que nos puede pasar.

“No puedo dejar de pensar en lo que va a suceder cuando acuda al trabajo, voy a bloquearme, no voy a tener capacidad de tomar decisiones…”

La ansiedad es un síntoma y puede llegar a ser un indicador de un conflicto emocional originado por cómo nos relacionamos con nosotros mismos o con los demás, es decir por cómo está estructurada nuestra personalidad.

Aunque en realidad la ansiedad es una respuesta universal, común y necesaria para la supervivencia. Se convierte en patológica cuando el estado de ansiedad continúa en el tiempo y hace sufrir a la persona.

Todos los seres humanos tenemos ansiedad y gracias a ella podemos dar respuesta adecuada a situaciones personales y laborales. Es ese estado de activación que nos permite afrontar una entrevista de trabajo, hablar en público, realizar una tarea.

La ansiedad patológica comienza cuando se superan ciertos niveles de activación. En ese momento ya no es operativo, en vez de estar más concentrado, se pueden llegar a tener sensaciones de ahogo, de falta de concentración, de temblor, mareo…

La persona que padece una crisis de ansiedad tiene mucho miedo al miedo, hay una sobre activación del Sistema Nervioso Simpático. La amígdala que es una parte de nuestro cerebro emocional hace que nos encontremos en un estado de alerta ante una posible amenaza y como no hay ningún peligro real en el exterior, esa sensación se une a las propias sensaciones corporales o imaginarias, creando un circulo vicioso en el que al final esas sensaciones se viven como peligrosas ya que crean miedo

Una vez desencadenada la primera crisis de pánico, la angustia ya no depende únicamente de las causas que la originaron sino de la evocación de la situación traumática bajo la cual quedó inscrita esa crisis.